sábado, 31 de mayo de 2014

El libro de Apocalipsis o Revelación, es la revelación de Jesucristo, aunque toda la Biblia también lo es, porque toda revelación viene por medio de Cristo y todo se relaciona con Él.  El propósito de este interesante libro no es asustar a las personas, sino que el mismo libro lo dice:  revelarnos a Jesucristo.
Apocalipsis 4:7  El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.
Juan pudo ver la  revelación  de estos cuatros seres vivientes. Las caras de estos seres simbólicos: de león, de becerro, de hombre y de águila.
Apocalipsis  1:1 La revelación  de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,
En este libro todas las profecías nos llevan a ver a Cristo, por eso es llamado  el libro de la revelación de Jesucristo. Él se lo reveló a su siervo Juan, para Juan  nos la diera a conocer a  nosotros.
Apocalipsis 1:3  Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca. 
El único libro de los sesenta y seis libros que tiene la Biblia que ofrece una  bienaventuranza por leerlo, oírlo y guardar las palabras de esas profecías,  es el libro de Apocalipsis. Tenemos que atesorar esas palabras porque el tiempo está cerca. Hoy estamos más cerca de la salvación que cuando creímos. Cada día en esta tierra es un día menos que falta para que Jesús venga; sea que venga para llevarnos o nosotros vayamos a Él, lo importante es que estemos para siempre con Él.
En lo físico nosotros podemos estar aquí hoy y mañana no sabemos  dónde vamos a estar,  pero en lo espiritual sabemos dónde estamos, porque sabemos de donde hemos venido y sabemos hacía donde vamos en Cristo Jesús. 
Bienaventuranza: quiere decir tres veces dichosos
Guardar: es atesorar, valorar, darle el lugar que le corresponde a la palabra de Dios.
LA REVELACIÓN DE JESUCRISTO.
Apocalipsis 1:19  Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.
Pueden notar que está hablando de tres cosas:
  1. Las cosas que has visto
  2. Las que son
  3. Las que han de ser después de estas.
Juan fue un discípulo que alcanzó misericordia al igual que nosotros. Tuvo el privilegio que fue uno de los apóstoles del Cordero.  El no se recostaba en cualquier lugar, el se recostaba en el pecho del Señor,  para estar cerca de los latidos de Su corazón. Los historiadores y la Biblia evidencian que Juan  llegó a una edad avanzada.
Juan cuando ya era un anciano y  aparentemente podía estar jubilado, fue atacado por el enemigo y fue llevado al  exilio.  Lo enviaron a una isla desierta  y rocosa llamada “Patmos”.  Los exilios en “Patmos” no son para destrucción sino para que se abra la puerta del cielo. A veces nosotros podemos estar  pasando por situaciones difíciles y Dios  permite que nadie nos vea, que nadie nos ayude, porque Él está tratando directamente con nuestras vidas.
El propósito de Apocalipsis además de la  revelación a Jesús, es hablar de las cosas que fueron, son y han de venir.
Apocalipsis 19:10  Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Cuando Juan estaba en la isla de Patmos llegó un ángel a visitarlo Estaba tan emocionado que se postró a sus pies para adorarle. Esto nos muestra que el hombre hasta que no alcance la gracia total puede ser engañado, porque cuando él vio al ángel tan hermoso, quiso adorarle, pero el único digno de adoración es el Señor.  
El ángel no permitió que Juan lo adorara porque él era consiervo suyo.   Debemos que  tener cuidado postrándonos delante de los hombres,  porque eso no es de Dios.  Hay que adorar a Dios, porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.  
LA REVELACIÓN DE LOS 4 SERES VIVIENTES           
Hoy más que nunca, necesitamos un muro de salvación y alabanza en nosotros.
Apocalipsis 4:1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.
Estando en Patmos,  Juan vio una puerta abierta en el cielo y lo llevaron allá, para que pudiera ver cosas que ni siquiera nos imaginamos nosotros.  Pudo ver acontecimientos que ahora nosotros los vemos fáciles pero que en ese tiempo eran inexplicables. Juan pudo ver sobre la gran tribulación, cómo le saldrían a los hombres llagas en la piel  por causa del sol.  Quiere decir que pudo sobre el efecto del calentamiento del globo terráqueo,  y pudo ver el deterioro  de la capa de ozono.  Todo eso estaba escrito y Juan lo vio dos mil años antes. Él vio un culto en el cielo y nos vio a nosotros adorando al Señor.
UNA PUERTA ABIERTA EN EL CIELO
Apocalipsis 4:2  Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.
Dios se llevo a Juan al cielo en el espíritu,  y pudo ver que en el cielo hay un trono, por lo tanto, si hay un trono hay alguien que gobierna sobre él.
Apocalipsis 4:3-4  Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas
Juan  estaba viendo cosas  en el cielo que  para explicarlas  tuvo que tomar como parámetro cosas de la tierra.
Apocalipsis 4:5-6  Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.
En esta visión, presenta a Dios en Su trono.  Juan tuvo la oportunidad  de verlo, y si nosotros  perseveramos en Cristo, también vamos a ver Dios sentado en Su trono.
Apocalipsis 4:7  El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

Pueden notar que la palabra que más se repiten  cuando se refiere a los animales es “semejante”; pero cuando se refiere al hombre dice tenía rostro como de hombre”.Nadie pude decir a ciencia cierta quiénes son esos seres vivientes, pero si podemos explicar a la luz de la Escritura lo que representan, cada uno de ellos representa facetas de nuestro Señor Jesucristo aquí en la tierra.
La Biblia tiene cuatros evangelios Mateo, Marcos, Lucas y Juan y cada uno de esos evangelios muestra a Jesús en una faceta.
Mateo                                      León                                        El Rey de reyes
Marcos                                    Buey                                        Siervo
Lucas                                      Hombre                                   Hijo del Hombre
Juan                                        Águila                                      Hijo de Dios
Mateo lo presenta  como el León de la tribu de Judá,  y también  explica que Jesús es Rey; por eso es que Mateo tenía que demostrar con la genealogía, que Jesucristo era del linaje de David, porque Jesucristo es Rey de reyes y Señor de señores.
Esos personajes de allá arriba, de alguna manera muestran aquí en la tierra,  facetas de Jesús porque aún los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Esos seres vivientes son una creación de Dios,  que de alguna manera evidencian que  iba a venir el Cordero de Dios a la tierra e iba a venir y hacerse hombre.
Jesús también nació para ser Rey. Mateo habla de personajes que llegaron del oriente guiados por una estrella, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. Mat 2:2Había nacido el Rey de los Judíos, de los gentiles y de todos nosotros. Ellos al ver a Jesús se postraron y lo adoraron, le ofrecieron oro, incienso y mirra,  nosotros podemos evidenciar  lo que están haciendo esos seres allá arriba aquí en la tierra, reconociendo a Jesús como Rey. Él siendo Dios vino a esta tierra y es  Rey de reyes y Señor de señores.
Marcos lo presenta como buey, como becerro y como siervo.
En el  antiguo testamento el sacrificio más caro que se podía hacer era el de un  buey,  esto nos habla que Jesús  siendo Dios iba a venir a la tierra  a ser siervo y  al igual que el buey se iba a entregar en sacrificio por nuestros pecados. El sacrificio  más alto que se ha puesto en la tierra fue el sacrificio de  Jesús muriendo por nosotros.
Lucas lo Presenta como Hijo del Hombre.
Lucas lo alcanza a ver Aquel que siendo Dios se hizo hombre,  lo vio que  tenía rostro como de hombre.  No dice específicamente como era el rostro  para que de alguna manera no pudieran decir cómo era  exactamente, porque si el rostro  hubiera sido idéntico al del hombre, lo primero que hubieran hecho es hacer imágenes.  No se nos dice  cómo fue su rostro, ni el color de su piel, para hacernos entender que  Él no vino a morir por una cultura, sino que vino a morir por todos los hombres, porque en Cristo no hay judío, ni griego.  En Cristo somos uno.
Juan lo presenta como Hijo de Dios.
El evangelio de Juan  revela a Cristo como el águila,   pues Juan lo alcanza a ver como el Hijo de Dios, como la realeza. El águila es unos de los  animales  que tiene la capacidad  de volar  mirando al sol directamente sin que se les dañen los  ojos.  Cristo es el sol de justicia. Dice en Su palabra: “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” Isa 40:31. 
Juan vio los cuatros seres vivientes en el cielo, que estaban mostrando las facetas de lo que el Hijo de Dios iba a venir a hacer aquí en la tierra, y ¿de qué nos sirve saber esto?  Pues, nos sirve de mucho, porque lo primero que nos muestra es que Jesús estando arriba no tenía la necesidad de venir a la tierra. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. (Jn 1:1).
Juan 1: 14 el verbo se hizo carne y habito entre nosotros.
Jesús  al hacerse carne y al habitar entre nosotros  vino a  mostrar aquello que Juan vio en el cielo. Jesús  nació para ser Rey y con una corona de espinas se hizo rey por siempre.
Cuando estamos adorando, Él Señor  nos muestra esas cuatros facetas. Él  guía la alabanza y la adoración para que nosotros nos postremos y lo veamos como Rey de reyes y Señor de señores.   A veces nos muestra la faceta de Rey,  pero en otras ocasiones quiere mostrarnos la faceta de siervo, para que nosotros seamos siervos por amor,  que nos entreguemos y que estemos dispuestos a darnos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios;  que podamos servirle y decirle : “Heme aquí Señor,  yo iré, yo me rindo a Ti”. En ese momento estamos mostrando la  faceta de Jesús como siervo, que nos dice que si Él fue siervo por amor,  y se entregó por nosotros que  nosotros también nos entreguemos a Él por amor. Dios nos muestras sus cuatro facetas, pero siempre habrá una que nos va a marcar.
La faceta de Hijo de Hombre.  Él siendo Dios se hizo hombre,  y nosotros nos podemos acercar  a Él porque no tenemos a un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse ante  nuestras debilidades, pues  Jesús fue tentado en todo pero sin pecado,  Siendo Dios, se hizo hombre y vino a mostrarnos que nos entiende y nos comprende.  “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorroHeb 4:16
También nos muestra la faceta de águila. El águila tiene una característica que cuando hay tormenta se remonta en las alturas y puede volar por encima ella. El águila es una faceta como Hijo de Dios,  Mientras más se parezca nuestro culto aquí en la tierra al de allá arriba, más fácil va a visitarnos Él de arriba, y hará Su obra en nosotros.
Esos cuatros seres vivientes nos muestra lo que Jesús vino a hacer en la tierra, lo que nos habla Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Esa es la grandeza, cuando nosotros entendemos que  todo lo creado tiene que alabar al Señor, como dice su palabra.
  “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglo”. Apocalipsis 5:13.
SANTO, SANTO, SANTO EL SEÑOR DIOS.
Apocalipsis 4:8  Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.
El Seis  representa el número de hombre, que de alguna manera iba a evidenciar lo que Cristo iba a ser con el hombre en la tierra.
“Santo, Santo, Santo”. Estos seres vivientes no se cansan de alabar a Dios. Ellos lo declaran como el Dios “todopoderoso”.  Le rinden honra, gloria y alabanza.
El trono de Dios, no es piramidal, es circular, Dios está en el centro y todo lo creado  estamos a Su alrededor. Debemos tener  cuidado cuando queremos hacer gobiernos piramidales aquí en la tierra. EL de arriba es el que manda y  todo tiene que estar por debajo de Él. Nuestro centro se llama Jesús y todos nosotros estamos a su alrededor.
LOS 24 ANCIANOS.
Apocalipsis 4:10  los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:
Los veinticuatros ancianos representan lo que dice la cristiandad, es que Israel estuvo dividido en doce  tribus  en el Antiguo Testamento.  Cuando Jesús tuvo doce apóstoles. Se dice que los veinticuatro ancianos representan a todos los salvos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Nos habla de todos los salvos que un día vamos a estar sentados adorando Al que vive por los siglos de los siglos.
1 Crónicas 24:1-21 Los hijos de Aarón fueron divididos en 24 grupos, cada uno de ellos era responsable de atender los sacrificios del templo durante dos semanas al año.
Juan1:12-13  Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;  los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
Dios nos engendró por Su espíritu.
1Pedro 1:23  siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
Cuando nacemos de nuevo es Dios por su Espíritu Santo  y por Su Palabra que pone un sello adentro, somos engendrados por el Señor y engendrados por Su palabra. En lo natural somos producto de veintitrés pares de cromosomas, provenientes del hombre y la mujer, que conforman nuestro ADN,  pero no nos quedamos en lo humano, sino que recibimos el engendramiento del Espíritu Santo y de Su palabra, los  que nos  hace ser hijos de Dios, porque nosotros estamos en este mundo pero no somos de este mundo.
Apocalipsis 4:11  Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. 
Esos veinticuatros ancianos representan en forma sencilla que un día también nosotros estaremos allá,  sentado en tronos. Estos ancianos tenían coronas, un día nosotros también estaremos sentados frente al mar de cristal, ¿Qué vamos a  hacer con esas coronas? Nosotros en el transcurso de esta vida ganamos nuestra corona. Una corona puede ser grande, pero su valor está en la cantidad de piedras preciosas que tenga;  mientras más piedras preciosas, más valiosa es.
GANANDO NUESTRA CORONA 
1Corintios  9:24-27  ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una  incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. 
Corre de tal manera que obtengas el premio de un día estar allá arriba sentado en el trono,  porque de que nada nos sirve tener una corona corruptible, debemos luchar por una incorruptible.  Todo lo que hacemos debe ser para Dios.  Esa es nuestra corona, no permitamos que nadie nos las robe.
NUESTRA CORONAS DELANTE DEL TRONO
Apocalipsis 4:10  los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:
El valor de una corona, no es que sea de oro solamente, sino que tenga piedras preciosas. El sumo sacerdote usaba hombreras  de cada lado tenía seis piedras preciosas y cada una era diferente a la otra. Cada una de las piedras representaba una tribu de Israel, nosotros somos piedras preciosas.
Hay piedras suaves y piedras fuertes. Hay que llevarlas sobre los hombros, orando por ellas, amándonos unos a otros, la Biblia nos dice en Efe 4:2  “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor”. , el sumo sacerdotes no solamente llevaba las piedra en los hombros,  también las llevaba en el pecho, para mostramos que hay que amarlas, para poder presentarlas delante de Dios como son; porque algunas de esas piedras somos nosotros y necesitamos ser procesados,  porque un día estaremos frente a frente con Él Señor.
Te bendigo, en el nombre de Jesús, para que recibas esa gracia y obtengas una corona con muchas piedras preciosas;  para que puedas echarla delante del que vive por los siglos de los siglos, porque solo El es digno de toda gloria y de toda honra.